Besarse, dijo Charly, es otra forma de comunicarse.
Podemos hablar, pero esto
no te lo dicen las palabras.
Charly se enfriaba los labios con un hielito.
Recostados en el sillón, las palabras los acercaban;
sobre ellos, una cortina.
Ser espontáneos, y ¡oh!
el primer beso fue tras la cortina inflada
(la frescura que tenían era la del aire, y la del sol amarillo que recién era).
Espontáneos y un poco borrachos, pensaba yo.
Charly, estos besos con hielo son lo más.
Ay, dijo él, se están acabando.